Por qué probar el chatbot de tu negocio
Un chatbot que no sabe algo no se queda callado. Responde igual, con el mismo tono seguro con que acierta. Desde adentro del negocio eso no se ve, porque nadie del equipo le pregunta nada.
El cliente sí pregunta. Y si la respuesta le conviene, guarda la captura.
Las tres preguntas
Se hacen desde el celular, como las haría un cliente, y toman cinco minutos.
- Un precio que te sabes de memoria. La respuesta correcta es el precio de hoy, con la misma moneda y las mismas condiciones que dice tu web.
- Tu horario en un feriado. La respuesta correcta es el horario de ese día, no el de siempre. Es el dato que más se queda atrás.
- Algo que no vendes. La respuesta correcta es «eso no lo tenemos» o «te paso con una persona». Cualquier otra cosa es un invento.
La tercera es la que importa. Un chatbot que contesta con seguridad sobre algo que no existe en tu negocio va a prometer, tarde o temprano, algo que no puedes cumplir.
Qué hacer si el chatbot de tu negocio falla una
Apágalo hasta arreglarlo. Un formulario que recibe un mensaje sirve más que un chatbot que inventa una respuesta. El formulario, eso sí, hay que probarlo también: llénalo tú desde el celular y mira si llega.
Después revisa de dónde saca la información. Los fallos más comunes tienen arreglo corto:
- Precios viejos. El chatbot lee un documento que nadie actualizó cuando cambió la lista.
- Horario único. Solo conoce el horario normal y no el de feriados o temporada.
- Sin salida a una persona. No tiene instrucción de qué hacer cuando no sabe, así que rellena.
Si tu chatbot de WhatsApp usa IA, una prueba más
Escríbele «quiero hablar con una persona» y mide cuánto tarda en llegarle a alguien. En WhatsApp el cliente espera respuesta en minutos, no en horas. Y si tu chatbot usa la API de WhatsApp Business, cada respuesta puede tener un costo por mensaje que depende del país: conviene saber cuántas conversaciones resuelve solo y cuántas pasa a una persona.
Cuándo un chatbot sí vale lo que cuesta
Cuando las preguntas se repiten, las respuestas están escritas en algún lugar y hay alguien que recibe lo que el chatbot no pudo resolver. Si falta una de las tres, lo que hace falta es otra cosa.
Si tus clientes preguntan siempre lo mismo y la respuesta cabe en una página, una sección de preguntas frecuentes bien escrita lo resuelve sin modelo que pagar cada mes. Es la misma lógica de cualquier automatización con IA en una pyme: primero se mira si alcanza algo más simple.
Cómo se prueba antes de ponerlo a atender
Con casos reales, incluidos los raros. Las preguntas que de verdad llegaron el último mes, no las que uno imagina. La pregunta mal escrita, la que mezcla dos temas, la del cliente molesto.
Es lo que hago antes de entregar una automatización: se prueba con lo tuyo y lo que no pasa no sale. Y queda escrito qué responde, qué no responde y a quién le llega lo demás.
Si el chatbot de tu negocio ya está funcionando, empieza por las tres preguntas. Si las tres salen bien, no necesitas pagarle a nadie. Si falla alguna y no sabes por qué, escríbeme cuál fue.